ayer quería escribir un poema
pero hoy ya no estoy tan segura de ello,
pues no quiero que la belleza
se pierda en vanas palabras sin ciencia
al avión que sorprendí
surcando sobre la tierra
le llamé barco y cometa,
todo, menos lo que era
sin nubes
sin agua
sin fondo
se abría paso lentamente
(un barco celeste)
el azul siempre fue del cielo
pero no era más que océano,
la pista por la que danzaba
su estela de hielo
¿y si realmente fuese un barco?
si me paro de cabeza,
lo que me sostiene son estrellas
¡escribiré un buen poema si lo niegan!
llamé barco al que cruzó el cielo azul
pero el rosado y anaranjado
en cometa lo transformaron
algo en ese noviembre claro
(ya no era el barco de antaño)
vi cinco, seis, siete aviones
y todos creaban estelas de espuma
y todos volaban en curva
y todos morían con soltura
por un glorioso momento
no recuerdan ni al sol ni a la luna
las cometas de acero
tuvieron al atardecer como cuna
se detiene el tiempo
¿por quién vuelan los barcos?
¿por mí?
…
los barcos solo vuelan por quien es capaz de volar con ellos.
Puerto de Valencia, 2025